Un tanque entra con un número. La botella sale con un nombre. Entre esos dos momentos está el fraccionamiento, y ahí es donde la trazabilidad de toda una cosecha se gana o se pierde.
Pensalo así: durante meses la bodega cuidó cada movimiento en granel, vasija por vasija. Y después, en la línea de llenado, en una tarde, ese vino se transforma en miles de unidades con marca, lote y etiqueta. Es el punto donde el producto deja de ser tuyo y empieza a ser del consumidor. También es donde el INV mira con más atención, porque es lo que termina en la góndola.
Para el INV, fraccionar no es solo embotellar. Es cualquier operación de envasado: botella, bag-in-box, damajuana, tetra pak. Cada formato tiene lo suyo, pero el principio es el mismo. Lo que sale tiene que poder reconstruirse hasta la uva que entró.
El fraccionamiento no genera trazabilidad nueva. La revela. Si el granel venía prolijo, la botella cierra sola. Si no, ningún número de lote lo va a tapar.
Registro de fraccionadora ante el INV
No toda bodega puede fraccionar. Para hacerlo legalmente, el establecimiento debe estar inscripto ante el INV como fraccionador. Esto implica:
- Habilitación del establecimiento: el INV inspecciona las instalaciones de fraccionamiento (línea de llenado, almacenamiento, condiciones higiénico-sanitarias).
- Registro de marcas: cada marca comercial con la que se va a fraccionar debe estar registrada ante el INV.
- Registro de etiquetas: cada etiqueta (frente y dorso) debe estar aprobada por el INV antes de usarse. Esto incluye verificación de que la información obligatoria está presente y es correcta.
Si una bodega elabora pero no fracciona (vende a granel a otra fraccionadora), no necesita este registro. Pero si fracciona, los requisitos son estrictos.
Información obligatoria en la etiqueta
La normativa de etiquetado del INV (la regla varietal/de añada se fija en la Resolución INV 26/2021, y el régimen general de rotulado quedó consolidado en el Anexo D de la Resolución 37/2025) establece qué información debe aparecer en la etiqueta de un vino fraccionado para el mercado argentino. La resolución no impone qué va sí o sí al frente y qué al dorso; lo que importa es que el conjunto de datos obligatorios esté presente, legible y correcto.
Datos siempre obligatorios
- Designación legal del producto según la Ley 14.878 (vino tinto, blanco, rosado, espumante, etc.)
- Marca comercial
- Contenido neto
- Grado alcohólico, expresado en "% vol."
- Nombre o razón social del fraccionador y su número de inscripción ante el INV
- País de origen
- Número de análisis de libre circulación otorgado por el INV
- Logo "Vino Argentino Bebida Nacional"
- Leyendas sanitarias "Beber con moderación" y "Prohibida su venta a menores de 18 años"
- Pictograma de advertencia para embarazadas (silueta de mujer embarazada con símbolo de prohibición)
- Leyenda "Contiene sulfitos" cuando la concentración es de 10 ppm o más, y advertencia de alérgenos (leche, huevo) cuando corresponda
Datos que aparecen solo si se declaran
- Variedad/es (sujeta a la regla del 85%)
- Añada
- Origen geográfico, cuando el nombre está reconocido oficialmente como Indicación de Procedencia, Indicación Geográfica o Denominación de Origen Controlada
El número de lote, además, debe figurar para asegurar la trazabilidad de la partida.
La regla del 85%
Si hay un número que el bodeguero debería tatuarse antes de mandar una etiqueta, es este. La Resolución INV 26/2021 lo fija para variedad y añada.
- Para declarar una variedad única, el vino debe contener al menos 85% de esa variedad.
- Para declarar dos o tres variedades, las nombradas deben sumar al menos 85% y figurar en orden decreciente de proporción; las que representen menos del 10% deben indicar su porcentaje. Si se nombran más de tres variedades, todas llevan su porcentaje.
- La declaración de añada requiere al menos 85% de la cosecha de ese año.
- La mención de un origen geográfico requiere que el nombre esté reconocido oficialmente como Indicación de Procedencia, Indicación Geográfica o Denominación de Origen Controlada, con derecho de uso vigente.
El detalle que se cuela: el corte real lo define la composición del lote, no la intención del enólogo. Si planeaste un Malbec varietal pero el blend terminó con 82% de Malbec, no es un Malbec en la etiqueta. Y eso se resuelve antes de fraccionar, mirando los volúmenes, no después.
Lote de fraccionamiento
Cada partida fraccionada debe tener un número de lote que permita su identificación y trazabilidad. El INV no establece un formato obligatorio para el número de lote, pero sí exige que:
- Sea único para cada partida fraccionada.
- Permita reconstruir la trazabilidad del producto hasta la uva de origen.
- Figure en la etiqueta y en la DJ mensual.
Un esquema de lote típico incluye año + mes + secuencial (por ejemplo L2603-001 para el primer lote de marzo de 2026). Lo importante no es el formato. Es que el sistema de gestión vincule ese lote con los datos de elaboración: de qué vasija salió, qué variedades, qué análisis tiene, qué insumos se usaron.
Declaración de fraccionamiento ante el INV
El fraccionamiento se informa al INV dentro de la declaración jurada mensual de movimientos (el MV-01, con el detalle de fraccionamiento y librado a consumo en el MV-01/C). La información que se reporta incluye:
- Cantidad fraccionada (en litros) por marca y tipo de producto.
- Vasija o vasijas de origen del producto fraccionado.
- Número de lote.
- Destino: mercado interno o exportación.
La DJ mensual se presenta hasta el día 15 del mes siguiente. El INV cruza lo declarado contra las existencias. Y ahí es donde aparecen los problemas.
Un patrón típico: la bodega declara que fraccionó 5.000 litros de Malbec del tanque 12, pero ese tanque venía con 3.000 litros de Cabernet Sauvignon en la DJ anterior. El número no cierra y la variedad tampoco. Es una observación esperando a pasar.
No es mala fe. Suele ser un sistema que registra el fraccionamiento por un lado y las existencias por otro, sin que hablen entre sí.
Fraccionamiento por cuenta de terceros
Es común en Argentina que una bodega elabore y otra fraccione. En este caso:
- La bodega elaboradora transfiere el producto a granel a la fraccionadora mediante una guía de tránsito del INV.
- La fraccionadora registra el ingreso del producto en su DJ mensual.
- El fraccionamiento se hace bajo la marca del cliente (la bodega elaboradora) pero en el establecimiento del fraccionador.
- La etiqueta debe identificar al fraccionador ("Fraccionado por [nombre], Inscripción INV Nº [número]").
La trazabilidad se complica porque intervienen dos establecimientos. Si los sistemas de ambos no están alineados, reconstruir el historial de un lote requiere cruzar información de dos fuentes diferentes.
Control de mermas en fraccionamiento
Toda línea de llenado pierde vino. Se queda en las mangueras, se va en el lavado, se descarta en botellas con defecto. Es inevitable. Lo que no es opcional es declararla y justificarla, porque si no, los movimientos de existencias no cierran.
La merma cuenta una historia. Si es razonable y estable, nadie la mira dos veces. Si es consistentemente mayor que la del resto del sector, el INV puede pedir una inspección para entender por qué. Y si directamente no está declarada y falta vino entre lo que salió de la vasija y lo que se embotelló, eso ya no es merma. Es un agujero en la trazabilidad.
La idea de fondo
El fraccionamiento bien hecho no se nota. La botella sale, el lote rastrea, la etiqueta dice la verdad de lo que hay adentro y la DJ cierra contra las existencias sin una sola observación. Todo eso pasa cuando el dato de elaboración y el dato de envasado son el mismo dato, no dos planillas que alguien tiene que conciliar a fin de mes.
Ese es el punto donde un sistema de gestión deja de ser administración y empieza a ser tranquilidad. Cepaos vincula cada partida fraccionada con su lote, marca, vasija de origen y volumen; calcula la merma; chequea que la etiqueta sea consistente con la composición real del lote (variedad, añada, origen); arma la información para la DJ mensual del INV; y mantiene el hilo completo, de la uva de ingreso a la botella con su número de lote.
No es un módulo genérico de envasado. Entiende la regulación del INV y cómo trabaja una bodega argentina de verdad.
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